¿Qué pasaría si…

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Viviéramos eternamente de vacaciones?

Por Sebastián Marcano

Seguro se te salió un suspiro de sólo pensar que esto pudiera suceder, que se hiciera realidad aunque fuese por un año… está bien… un mes… ¿No? ¿Qué me conforme con las vacaciones colectivas? ¡Bueno! ¡Soñar no cuesta nada! Pero… ¿Qué pasaría si viviéramos eternamente de vacaciones? Primero, todos tendríamos continuamente una sonrisa en la cara, de esas que no son forzadas sino que salen de adentro y contagian a los demás; no habría tantas peleas entre las parejas, porque las endorfinas de tanto divertirse y hacer el amor bloquearía la negatividad e histeria que suele tornarse colectiva… y agrégale varios etcéteras.

Pensando más seriamente y en una posibilidad tangible, el mundo claramente dejaría de funcionar, todas las economías colapsarían porque nadie obtendría ingresos para mantenerse, millones de empresas cerrando sus puertas, algo así como esas películas sci-fi que tanto nos gusta ver y que nos tranquiliza saber que nunca se hará realidad… ¿Un poco trágico no?

Pero como decía que soñar no cuesta nada, sigamos con el tema de las vacaciones sinfín. Probablemente con esto, las agencias de viaje serían los negocios de mayor productividad, sin nombrar la cantidad de paquetes que existirían con toda clase de paseos y promociones vacacionales. Una cosa si es cierta, en esta realidad paralela el que tendría vacaciones siempre serías tú, los demás siguen trabajando como siempre, y probablemente dejarían de ser tus amigos por la envidia de tu eterno bronceado. Creo que los más felices de tu nueva condición de “eterno vacacionista” serían tus hijos, en caso de tenerlos; una puerta abierta para cumplir sus fantasías e inventos, que seguramente el niño que llevas por dentro disfrutará.

Sería la oportunidad ideal para conocer de verdad verdad tu país, no sólo la playa que tienes más cerca o la misma ciudad cada 24 de diciembre donde viven tus suegros. Tu sueño de conocer los médanos de Coro, quedarte varado con un full-year en el Gran Roque, comerte unos dulces abrillantados y una trucha en Mérida; comprar los productos de la Colonia Tovar allá, y no en los mercados populares que hacen los fines de semana. Dejar de ver en fotos el imponente Salto Ángel y atreverte a sobrevolarlo en helicóptero, aunque te cueste la cuota inicial del carro… disfrutar del mercado de Conejeros de Margarita todos los días… vivir sin reloj, sin horarios, sin estrés.

La idea con este artículo no es la tortura – ¿o sí? – es sólo para abrirte los ojos y sepas que las vacaciones, cuando de verdad las tienes, son para disfrutarlas, desconectarse de la realidad, de los problemas, de tu jefe y de todo lo que te impide a veces estar de excelente humor. ¡Disfruta tus vacaciones cuando las tengas! Es por eso, que aunque suene a utopía, te invito, sin sonar a un orador motivacional, a que tratemos de vivir nuestros días como si en realidad viviéramos eternamente de vacaciones, respetando a los demás, tratando de ser un mejor ciudadano, cuidando la naturaleza, con alegría y sin tratar de pensar que dentro de dos días es lunes de nuevo.

 

(En un recuadro)

Las vacaciones de verdad

Dependiendo de las leyes de cada país, le corresponde un número al año de días para sus vacaciones. Por ejemplo en Brasil son 30 días naturales al año, en Colombia son 15 días laborables y en España 22. En Uruguay otorgan 20 días y en Puerto Rico 15 días, mientras que en Panamá son 30 días naturales. En la mayoría de los países agregan un día más de vacaciones por cada año trabajado para la misma empresa.